Hoy, como todos sabrán, es el día de la madre, por lo que felicito a todas las madres. Hace tiempo que le quiero preparar a mi madre su postre favorito, savarine.
Se trata de un postre cuyo origen desconozco pero que se puede degustar en Rumanía, no sé si en algún otro país también. El nombre he visto que es similar a una especie de roscón francés, savarin, pero no tiene nada que ver con ello.
Se trata de una especie de 'magdalenas' que se bañan en agua templada con azúcar y esencia de ron. A estas magdalenas se les aplana la parte de arriba, se les da la vuelta y se les corta una 'tapa' en la parte que ahora queda arriba. Esta tapa se decora con mermelada o gelatina y se rellenan de nata. Es un postre delicioso, muy dulce, y húmedo, y todo el que visita Rumanía debería probarlo. Forma parte de la infancia de muchísima gente, marcó la de mi madre, y la mía, ya que siempre que íbamos a la playa, parábamos a comer algún dulce y ella se pedía siempre el mismo.
Una vez lo intenté pero me salió algo indescriptible, una masa mal-cocida y pequeña que no tenía sabor alguno... Grosso modo un desastre!! Ahora lo he vuelto a intentar y me ha salido algo mejor, aunque creo que lo que me falla son los moldes, ya que uso moldes de magdalena y si no me equivoco deberían ser unos moldes más grandes, o altos, como flaneras acanaladas (de las de una ración) como la de
aquí pero por el momento no dispongo de ello.
Ingredientes:
Masa:
- 250g Harina.
- 200ml Leche.
- 1 Huevo.
- 1 Sobre levadura royal.
- 1 Cucharada de azúcar.
- 30ml Aceite.
- Aceite y pan rallado para tamizar los moldes.
Sirope:
- 1/2l Agua.
- 200g Azúcar.
- 1 cucharadita de esencia de ron.
Acabado final:
- 1 Bote de nata montada.
- Gelatina (la receta original lleva gelatina roja), mermelada (yo utilicé de melocotón porque no tenía otra), chocolate, frutas, o lo que se desee.
Paso a paso:
1º En un bol grande se mezcla la levadura con el azúcar. Se calienta la leche en el microondas medio minuto, que quede templada. Se le añade al bol con la levadura y se mezcla. Se añade poco a poco la harina. Cuando esté bien mezclado todo, se añade el huevo y el aceite y se sigue mezclando. El resultado es una masa muy muy blanda. Se deja reposar un rato (yo la dejé poco más de media hora).
2º Se preparan los moldes untándolos con aceite y espolvoreando por encima pan rallado. Cuando la mezcla haya subido se echa en los moldes, como si se fuesen a hacer magdalenas, hasta los 2/3 de los mismos.
4º Con el horno precalentado a 180º se introducen los moldes y se dejan cocer hasta que estén hechos. Los míos han salido muy claritos porque los dejé a 160º para que no se me quemen. Cuando estén listos (la prueba del palillo, si sale limpio es que están bien) se sacan y se dejan enfriar. Lo mejor es hacerlos por la tarde/noche y seguir al día siguiente.
5º Hay que preparar el sirope. Se pone un cazo al fuego con el agua, el azúcar y la esencia de ron. Se deja hasta que se haya disuelto todo bien y se retira del fuego. Mientras se enfría un poco el sirope se preparan os bollos. Se ralla la parte superior o se corta, para que al darle la vuelta se sujete bien. Cuando estén todos listos se sumergen en el sirope 1-2 minutos, hasta que hayan absorbido lo suficiente, y se retiran en un colador, para eliminar el exceso. Dejar enfriar e introducir en el frigorífico una media hora.
6º En un plato se ponen los bollos boca-abajo y se corta una pequeña tapita. Se pinta la tapita con la mermelada, la gelatina o el topping que se desee. Se levanta con cuidado la tapita y se pone nata al gusto, aunque suelen llevar muchísima.
7º Degustar :)
El sabor ha quedado muy similar a las savarine de toda la vida, lo único que me ha fallado ha sido la textura, ya que debería haberme salido mucho más esponjosa. Puede deberse a la cantidad, que admito que eché bastante, o a la cocción, a lo mejor me pasé de lenta con ella. Espero que la tercera pueda conseguir unas auténticas savarine, aunque si alguien sabe en qué he fallado con la masa, le agradecería la información.
Feliz día de la madre, y recordad que ellas nos cuidan y nos aman en cada momento, no una vez al año, por lo que hay que responder en todo momento con este cariño, aunque hoy ellas sean las reinas. Te quiero, mamá.